Autenticidad I

Sección I

Autenticidad

 

Sección I
Transformarme2

 

Para obtener el máximo provecho:

  • Programo una cita conmigo mism@ en mi agenda
  • Separo quince minutos al día para cada sección
  • Evito interrupciones
  • Desconecto teléfonos
  • Respiro profundamente tres veces para entrar en frecuencia

 

Soy auténtic@ cuando soy y hago sólo lo que desde mi esencia quiero ser y hacer

 

Biocreacion1Mi “esencia ” es mi alma o mi ser interior. Es aquello que soy en lo más profundo de mi ser. También uso el término “lo mejor de mí”.

Podría decirlo así también:

soy auténtic@
sólo cuando elijo, desde mi esencia
cómo quiero ser
y qué quiero hacer

Esto suena sencillo.  Ya he oído cosas similares antes.  Pero si sigo adelante pierdo una oportunidad.

Respiro profundamente tres veces con los ojos cerrados, para entrar en una frecuencia más profunda.

Leo de nuevo el primer enunciado permitiendo que cada frase entre muy profundamente dentro de mí.

soy quien maneja mi vida
sólo cuando elijo, desde mi esencia
cómo quiero ser
y qué quiero hacer

Diferente, ¿verdad?

Bien, sigamos.

Desde pequeñ@ aprendí que yo debo hacer o no hacer ciertas cosas: No debo salir a la calle, debo ser amable con tod@s, debo hacer caso o me puede suceder algo malo, etc.

En mi mente acepté esto como verdadero, pues provenía de personas que me amaban.  No obstante, lo cierto es que acepté que mi vida fuera controlada por otros.

“¿Mi vida controlada por otros? Bueno, tal vez cuando era pequeñ@.  Ahora es otra cosa.”

Bien, al menos estamos de acuerdo hasta ahí.  Avancemos un poco más.

Si no hago algo porque he aprendido que no debo hacerlo o porque hay una regla que lo prohíbe, entonces quien controla mi vida es ese alguien que creó la regla.

“¿Mi vida la controla quien creó esa regla? No veo porqué. Yo veo la razón en las reglas…”

Esto es más fácil verlo en mi niñez, como cuando me prohibían ver un programa de TV.  ¿Puedo sentir la resistencia, el enojo, la falta de libertad?

Aunque tal vez hoy le dé la razón a mis padres, ¿puedo ver cómo en esa ocasión mi vida fue controlada por ellos?

¿Cierto?

A eso me refiero.  Con mi mente abierta, ¿puedo entonces ver algunos otros ejemplos de esto en mi vida?

Esto no establece que hay que irrespetar las reglas sino que yo debo elegir con conciencia, qué es lo que yo quiero respecto a eso.

Cuando hago lo que otros me dicen que debo hacer, me relego a un segundo lugar y me siento mal.  Me siento impotente.

Por ejemplo, cuando mi jefe me obliga a hacer algo que no quiero, o mi pareja me prohíbe ver a alguien.

Pareciera que ese punto ya está aceptado.  Sigamos.

 

Al principio, puedo creer que alguna de mis voces interiores
es la de mi esencia

 

Biocreacion2Es muy probable que, por hábito, yo diga que “lo que hago, lo hago por convicción, por decisión

propia.  Si pongo atención a mi conversación interior, me oigo diciéndome que eso es lo que debo hacer.”

Mmm…  Eso pareciera ser una defensa.

Sería muy constructivo comprender que he permitido que dentro de mi mente permanezcan activas las voces de mis padres, de mis gurús, de libros que me han impresionado, de autoridades religiosas, académicas, culturales y otras.

Puedo alegar que nadie me está obligando a actuar en esta o aquella dirección, y puedo observar que en verdad no hay una persona física indicándome la dirección.

En este punto una amiga me dijo: “reconozco ese diálogo de mis voces interiores, pero la voz de mis padres…  Ya estoy bastante grande para eso.”

Le pregunté: ¿Has jugado bajo la lluvia últimamente?

“No”

¿Por qué no?

“Bueno, porque ya no me hace gracia.  Pudo haber sido atractivo hacerlo de niña, pero ya no.  Además…”

¿Además qué?

“Ay si, ya veo.  Iba a repetir la vieja frase de mi madre y el resfrío.”

¿Ves como esto va más allá de lo aparente?

No es que la imagen de tu madre de pronto se asoma y ves su advertencia.  Es que aceptaste su pensamiento, y lo has ejercitado desde entonces.  En este momento ya es una creencia arraigada, ya no la cuestionas.  Al punto en que ya ni siquiera sientes deseos de jugar bajo la lluvia.

Has sido domesticada, al igual que el resto de nosotr@s.

Pensalo por un par de días y preguntate si te gustaría algún día salir a correr bajo la lluvia.

Al hacerlo, probablemente te vas a sentir bien, libre y alegre.  Tal vez nunca volvás a jugar bajo la lluvia de nuevo, pero ya habrás desactivado una creencia vieja y ajena.

Este es un ejemplo sencillo de cómo mis voces interiores son casi imperceptibles.

Activan creencias que ni siquiera me cuestiono.

¿Puedo buscar dentro de mí otros ejemplos similares al anterior?

Al encontrar otros ejemplos parecidos estaré creando una fundación fuerte para el siguiente tema.

Al final, lo que quiero es llegar a sentir desde lo más profundo de mi ser, la libertad de ser yo mism@ quien maneja mi vida.

Algo que tal vez ni siquiera una de cada cien personas logramos hoy en día.

¿De cuál lado quiero estar yo?

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