¿Quien piensa? – IV

Lo que sucede en mi vida es el resultado de pensamientos propios o ajenos.

Si he aceptado pensamientos ajenos, entonces lo que soy, tengo o hago no es exactamente lo que yo quiero.

Sección IV

 

En la sección pasada aprendí sobre el instante de máxima libertad humana.  También encontré que las circunstancias de mi vida son el efecto y que la causa es mi pensamiento.

Hoy amarro esto un poco más con la Ley de la Autenticidad y el asunto aquel de si los pensamientos que pienso son míos o si son ajenos.

 

Lo que sucede en mi vida es el resultado de pensamientos propios o ajenos

 

Slide13Ya sé que lo que “sucede” en mi vida no es que sólo “sucede”, sino que es la consecuencia directa de lo que pienso de manera dominante.

Esta perspectiva de Causa y Efecto me aclaró que los pensamientos son la causa y mis circunstancias de vida son el efecto.

No es que si hoy pienso que me va a ir mal, mañana voy a sufrir la consecuencia.

Es más extendido.  Es la suma general de los pensamientos dominantes durante un tiempo suficientemente largo.

Y es más que solo mi pensamiento.  Es mi vibración – la mezcla de mi pensamiento con la emoción que lo acompaña.

Mi vibración dominante durante un tiempo suficiente ha sido la causa que generó los efectos que hoy observo en mi vida.

Al observar las circunstancias que me gustan mucho, puedo descifrar la vibración que las generó. Si tengo un grupo de amig@s que me hace feliz, he vibrado muy positivamente respecto a tener amig@s. Si tengo ingresos que me satisfacen, mi vibración respecto a las finanzas ha sido muy saludable.

”Eso lo acepto, ¿pero mi vecino? Yo no le he hecho nada a ese señor, y son solo problemas.  Desde que lo vi me pareció igualito a un tío mío que se quejaba por todo.”

¿Y qué con ese tío?

”Recuerdo a mi mamá contándonos desde chiquillos que el tío era un saco de problemas.  De todo se quejaba y era un buscapleitos.  Ella lo odiaba.”

¿Desde que viste al vecino se te pareció al tío?

”Incluso algún parecido físico tienen.”

¿Cuál fue tu vibración al ver por primera vez a este vecino?

”Precaución, – no te metás con él – lo recuerdo bien.  Las mismas palabras que aprendí de mi madre cuando íbamos a la fiesta de la familia.”

Esto sí es sencillo… ¿Cuál es la conclusión?

”Caramba. Me da risa y tal vez un poco de vergüenza.  Mi pensamiento era el pensamiento que aprendí de mi mamá, que me salió automáticamente.  Un poco de odio a primera vista.”

Bien por ese lado.  No era tu pensamiento, sino un pensamiento ajeno.

Pero eso todavía no explica esa circunstancia indeseable en tu vida.  Ya conocemos el efecto, entonces ¿cuál fue la causa?

”Por eso hice la pregunta.  Yo nunca le hice nada a este vecino, yo no soy la causa de su amargura.”

Te voy a ayudar:

Las personas perciben lo que uno piensa o siente de ellas.

”Me enojás con esto, parece que me estás atacando.  Reconozco que yo no le mandé buena vibra, pero ¿cómo me vas a decir que yo soy la causa de que él sea tan desgraciado y que quiera desgraciarme a mí?”

Relajate, no te estoy acusando ni juzgando.

Vos no sos el creador de su mal humor.  Aunque quisieras serlo, nadie puede crear en vida ajena.

Pero sí podés evocar lo mejor o lo peor de las personas.  Podés ayudar a que quien está al frente tuyo muestre sus mejores virtudes o sus peores debilidades.  Le llamamos a eso co-creación.

”Sólo puedo aceptar que mi vibra no fue buena y que él lo debe haber percibido.  Tal vez esa tarjeta de presentación puede haber causado mucho de la relación deteriorada que hoy tenemos.”

Eso estuvo mejor. ¿Podés reformular tu pensamiento respecto a él, asumiendo tu parte de responsabilidad?

”Tiene una hija muy guapa y que se ve feliz.  No he escuchado gritos, y mantiene muy bien su jardín.  El pleito de la basura fue por su perro y no por él personalmente.  Creo que se parece a mi tío más físicamente que en todo lo demás.  Me cae mal, pero bien puedo haber sido yo quien inició esto.”

¡Qué bueno!

Si te permitís reformular un poco más, llegarás a sentir una emoción positiva, e incluso tal vez querás llegar a hablarle y tratar de aplanchar todas esas arrugas.

Pero vamos más allá: ¿Tenés este tipo de situaciones con otras personas?

”Sólo con las personas problemáticas como mi jefe y un cuñado.”

Mmm…  ¿Se repite un patrón o son casos aislados?

“¿Por qué siento que me atacás? ¿Por qué no podés aceptar que hay personas amargadas y ya?”

Calma amigo.  Estás evocando lo peor de mí en vez de lo mejor.  Espero no caer en el juego, pero hacés que uno de mis “yoes” quiera rechazarte.

”Perdoná, lo que pasa es que siempre me he sentido atacado por las personas.  Tenés razón, me sucede mucho que provoco que las personas me rechacen.”

Buscamos claridad y pareciera que tu actitud ante otr@s con alguna frecuencia resulta en rechazo por parte de ell@s.

”Relincho de cólera, pero tengo que aceptarlo.  Pero no vayás a echarme a mí todas las culpas.”

No me interesa la culpa, sino comprender las causas y los efectos.  Si comprendo las causas, tal vez pueda controlar los efectos.

”Uy cómo me cuesta esto.  Reconozco mi parte, yo no ayudo.  Pero que hay gente que se las trae, se las trae, ¿o no?”

Es posible, pero lo que interesa acá sos vos y tu bienestar.  Allá cada quien con su vida.

Te parecerá duro, pero evidentemente esa actitud que aprendiste temprano en tu vida de “odio, precaución y no te metás con él» te ha provocado unos cuantos problemas.

”Lo que aprendí lo aprendí muy bien.  No me queda otra que aceptarlo, y ya dejame ir.”

Falta una más…

 

Si he aceptado pensamientos ajenos, entonces
lo que soy, tengo o hago no es exactamente lo que yo quiero

 

Slide23Si te permitís un instante de paz, reconocerás que esas relaciones conflictivas no son lo que quisieras en tu vida.

Te molestan, te provocan una emoción negativa y te desconectan de tu esencia.

”En eso sí te doy toda la razón.  Te puedo hablar horas de lo espantoso que es.”

No por favor.

No me hables de dónde venís ni por qué estás donde estás.  Lo único que importa es ¿hacia dónde qerés ir?

”Ya estoy cansado y quisiera paz y armonía.  Voy a proponerme cambiar mi actitud ante las personas para evocar lo mejor de ellas.  Eso tiene mucho sentido, ahora que lo reviso de nuevo.”

Eso se siente mejor.

Ya sabés por dónde empezar.  Aquellos pensamientos y actitudes que de niño aceptaste como propias, las podés reformular por esto que acabás de decir.

La vida te resultará más gratificante y así tendrás una mejor oportunidad de conectar con lo mejor de tu ser interno.

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Esta sesión estuvo espesa, pero fructífera.

Quienes no padezcan de enojo y malhumor sabrán aplicar el proceso a otras áreas de resistencia tales como tristeza, miedo, criticadera, duda y demás.

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